23 Julio 2017
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FODA PERSONAL

¿Cuáles son mis verdaderas fortalezas? ¿Cuáles son las debilidades que sé que tengo, pero no he querido aceptar?

Pocas veces en nuestras vidas nos sentamos a pensar en esto y menos en ver las amenazas y oportunidades que nos rodean como profesionales o como emprendedores del mercado en que laboramos.

 

Hace unos meses hablamos de la importancia de la imagen para un profesional y de cómo esta impacta directamente en la impresión que tienen las personas de mí. Sin embargo, en función de proyectar lo mejor de nosotros mismos, debemos saber primero quiénes somos en realidad y analizar concienzudamente las áreas en las que debemos trabajar para poder revelar la mejor versión de nosotros.

Para comenzar tomaremos una hoja en blanco y haremos dos líneas, una vertical y una horizontal con el objetivo que queden cuatro cuadros en la hoja. En el cuadrante superior izquierdo pondremos nuestras fortalezas, que básicamente son las habilidades que poseemos o actividades que realizamos con excelentes resultados y además constantemente. Por ejemplo, la puntualidad. Ya que a cada reunión y compromiso que voy, llego a tiempo. No sacamos nada con llenar el cuadro con todas las virtudes que poseemos si estas no son en realidad parte de nuestros hábitos y de nuestro carácter.

En el cuadrante derecho pondremos las debilidades. Que desde mi punto de vista no son más que fortalezas disfrazadas, ya que es solo cuestión que las trabajemos para convertirlas a nuestro favor. Una debilidad común puede ser, por ejemplo, la baja autoestima o la poca confianza que tenemos en nuestras propias capacidades. Recordemos que más allá de llenar este cuadro de debilidades, preferiría que encontráramos una real y fuerte debilidad que pueda estar afectando nuestro actual desempeño. Quizás esta es la parte más difícil del FODA personal, ya que nos cuesta mucho aceptar las debilidades y aun más llevar a cabo las acciones que harán que dejen de serlas.

En los cuadrantes inferiores pondremos las oportunidades y amenazas, las cuales son de origen externo y analizan cómo el entorno nos puede beneficiar o perjudicar como profesionales. En el cuadro inferior izquierdo anotaremos las oportunidades, que esencialmente son condiciones positivas del ambiente, como puede ser el tener muy buenos contactos, una larga cartera de clientes o el haber hecho un muy buen nombre a lo largo de los años.

En el último cuadrante pondremos las amenazas. Nuevamente terreno difícil. No obstante, es muy importante analizarlas ya que para poder ser competitivos en el mercado es necesario evaluar las posibles dificultades que tendremos a lo largo de nuestro camino al éxito. Ejemplos de amenazas son: la alta competitividad de mi trabajo en el mercado actual, el bajo presupuesto para poder invertir en mejores productos o servicios, etc.

Al desarrollar este ejercicio ponemos en perspectiva nuestras capacidades, miedos y carencias, con el objetivo final de evaluar nuestras oportunidades de mejora y trabajar en ellas para poder ser competitivos en el mercado. Darás un paso más firme cuando sepas de qué estás configurado.

No importa si no posees una empresa propia, tú eres tu propia empresa.

 

 

 

 

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