24 Septiembre 2017
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VIAJAR ES CRECER

Cuando tenemos la oportunidad de viajar  nuestra percepción de las cosas que nos rodean cambia, y cambia desde el momento en que pasamos la puerta del aeropuerto destinada sólo a quienes tienen un pasaje de avión en la mano, quienes caminan con un objetivo en común: subirse al avión que los llevará a su destino final.

 

 

Cuando visitas otro país es inevitable compararlo con el tuyo y es allí cuando te das cuenta de las cosas positivas y negativas de cada uno. Comienzas a ver cada una de sus características, sus paisajes, sus carreteras y hasta incluso sus precios. Notas la diferencia en el acento, las costumbres y la idiosincrasia de cada país.  

 

Descubrirlo te hace reflexionar acerca de muchas cosas, pero sobretodo acerca de las diferente culturas que existen en el mundo. El solo hecho de ver otros estilos arquitectónicos, otros colores en las paredes de las casas y otras formas de vestir. Tantos tipos diferentes de personas, me hace pensar en lo abismalmente distintos que somos los seres humanos.

 

Estas diferencias ayudan a darnos cuenta también cómo somos nosotros mismos y que la visión de nuestro mundo se limita a nuestro entorno. No podemos ver más allá, ya que no conocemos más allá. Esto también nos enseña a ser más tolerantes, ya que no podemos pretender que todos actúen igual o que todo lo que hagan o digan sea como espero o como estoy acostumbrado en mi país.

 

Cada cultura es literalmente un mundo y conocerlas amplía nuestra visión de la vida, incluso nos abre la mente en cuanto a nuestros propios sueños y objetivos.

Laura sueña con poner un restaurante. En su mente puede dibujarlo y lo visualiza perfectamente. Según Laura es el restaurant más bonito que pueda existir, hasta que se le da la oportunidad de estudiar un curso de cocina en Sudamérica.

 

Invierte unos días de su viaje en conocer las ciudades de los principales países y se toma el tiempo de entrar a los restaurantes más bonitos de cada ciudad. Cada vez que entraba a un restaurante nuevo se daba cuenta que habían muchas más opciones de las que ella había imaginado. Diseños creativos, presentaciones de platos, iluminación y hasta la música ambiental era distinta que en su país. Tomó un poco de cada restaurante y montó el suyo con su propio estilo, pero con una amplia visión de las distintas opciones. ¿Qué tipo de restaurante tendría Laura si no hubiese tenido la oportunidad de conocer otras ciudades?

 

Viajar nos enseña que hay otras maneras de hacer las cosas, diferentes a lo que acostumbramos, haciendo que nos maravillemos como cuando éramos niños, que teníamos la habilidad de sorprendernos hasta con las cosas más simples.

 

No necesitas ir lejos para sentir que viajaste, solo con el hecho de salir de tu ciudad y ver las cosas con otros ojos te saca de la rutina y te da otra perspectiva de las cosas.

 

No esperemos que la oportunidad de viajar nos caiga del cielo, trabajemos duro para lograr ese viaje que siempre hemos soñado, quizás nos lleve años, no importa, lo importante es llegar.

 

En realidad no importa a dónde viajes, quieras o no, siempre más de algo aprendes y creces.

 

 

 “Viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente.  Una visión más amplia de las cosas no puede ser adquirida vegetando  en una pequeña esquina del mundo durante toda la vida" 

Mark Twain

 

 

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