24 Septiembre 2017
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CONDICIÓN FEMENINA

Este 8 de marzo conmemoramos un año más el día internacional de la mujer y es que gracias al carácter emocional y de cooperación de las mujeres, la forma de liderar en las empresas cambió hacia una más humana.

 

 

La mujer impuso un nuevo liderazgo, una nueva forma de hacer empresa. Estudios comprueban que el tipo de liderazgo de la mujer es más participativo y cooperativo. De hecho, encontré que cuando el desempeño del cargo requiere relaciones humanas y participación, la mujer es más efectiva que el hombre.

 

Vivimos luchando por ganar una posición y por demostrarles al sexo opuesto que somos tan capaces como ellos. Lamentablemente esto nos llevó a cometer un gran error: creer que el liderazgo está en ser masculino.

La masculinidad conlleva muchas cosas. Lo que la sociedad espera del prototipo es que sea fuerte, aparentemente insensible, directo y exigente.

No estoy diciendo que nada de esto esté mal. Al contario, creo que no nos caería nada mal un poco más de autocontrol, denominador común de los hombres, ya que lo tienen un poco más desarrollado. Solo quiero dejar claro que no es el único tipo de liderazgo que se puede ejercer y no estoy de acuerdo con que las mujeres debamos tener necesariamente las mismas características para poder triunfar.

 

Esta diferencia ha hecho que muchas mujeres busquen comportarse de un modo masculino, con tal de ser aceptadas o respetadas en el trabajo; adoptando así una postura más fuerte y muchas veces hasta adaptando el lenguaje e incluso el vestuario.

En mi opinión, no es necesario cambiar nuestra esencia para ser consideradas profesionales y líderes dignas de admirar.

 

Al final, no se trata de quién es mejor o quién es más capaz. Se trata que somos un complemento y que ambos géneros aportamos al liderazgo de las empresas. No es necesaria la competencia cuando cada uno tiene clara su posición y, además, está consciente de sus debilidades, sus capacidades y sus fortalezas.

Todos sabemos que la mujer y el hombre difieren mucho en sus estilos de liderazgo, pero eso es parte de lo entretenido de convivir en el mundo laboral. Ambos somos necesarios y complementarios.

 

 

Mi convicción es que la mujer vino a cambiar la forma de hacer gerencia, humanizó el trato y comenzó a creer en su gente. Sus fortalezas de creatividad, cooperación y relaciones humanas son su mejor tarjeta de presentación.

 

Mujer, lidera desde tu condición. ¡Las empresas necesitan tu liderazgo femenino!

 

 

 

 

 

 

 

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