23 Julio 2017
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CONCIENCIA AMBIENTAL

“El lago de Amatitlán será en 25 años, un pantano”.

Al imaginarme Amatitlán como un pantano, comencé a pensar en el lago, una masa de agua que tiene vida y que nosotros los seres humanos día a día se la estamos quitando hasta el punto de hacerlo fallecer.

 

 

La culpa no es del lago, ni del cambio climático, ni del gobierno. La culpa es de cada uno de nosotros y de la falta de conciencia ambiental que nos han inculcado y que nosotros dejamos de inculcar a las futuras generaciones.  El lago de Amatitlán es solo un ejemplo de cómo la forma en que vivimos afecta al medio ambiente.

¿Qué pasará con las aldeas que viven de la pesca, con los deportistas de remo que practican en sus aguas y con cada uno de los seres vivos que habitan el lago?

El tiempo de degradación del papel y cartón es de aproximadamente un año, el del metal 10 años y el del plástico es 150 años. A pesar de esto, el ver el plástico en todas sus presentaciones a la orilla de los caminos, es nuestro pan de cada día. El no reciclar la basura, el no optimizar el consumo de la electricidad, lavar la ropa en los lagos o ríos, el excesivo uso del papel que impacta directamente en la tala de árboles. Además del impacto de algunas tradiciones como la quema del diablo y los famosos cuetes para Año Nuevo y Navidad, evidencian la falta de importancia que se le da al tema.

Realmente me impresiona que no haya conciencia en este tema. Que construyan sin hacer un estudio de impacto ambiental, que tiren papeles, bolsas y botellas a la calle que luego inevitablemente terminarán contaminando al proveedor más importante que tenemos, la tierra.

En mi opinión, todo se resume en la educación y en ese tema sí responsabilizo a los gobiernos en asumir de una vez por todas su rol como educadores y creadores de conciencia. Si queremos preservar el medio ambiente debemos comenzar inculcándoles a nuestros hijos la importancia de cuidarlo. Al fin y al cabo, es nuestro. Creo que estamos demasiado preocupados por hacer dinero sin percatarnos que la tierra se nos dio como un préstamo a largo plazo para que vivamos de ella, lo cual es muy distinto a consumir de manera inconsciente agotando cada uno de los recursos naturales renovables y no renovables que nuestro hermoso mundo posee.

En realidad ¿y a mí qué me importa, si yo no estaré para vivirlo? Y es cierto, el deterioro del mundo es un proceso largo que ya comenzó hace muchos años. Pero quienes realmente pagarán las consecuencias serán nuestros hijos y nietos por culpa de la falta de conciencia de nosotros. ¿Qué mundo les quieres dejar?

Este nivel de conciencia debe aplicarse todos los días, indistintamente si es hacia la tierra o hacia tu prójimo, aprendiendo a ver  nuestro mundo como un ser vivo que tiene sentimientos y cada uno de nuestros actos le duele.

Hoy es necesario tomar la iniciativa y comenzar el cambio. Puedes ayudar de muchas maneras con pequeños cambios que uno puede hacer en su vida que impactarán en más años de vida para nuestro planeta. Dejemos de culpar a los demás y comencemos a hacer cambios en nuestro estilo de vida.

El cambio depende de nosotros, cuida tu planeta, es tu mundo.

 

 

 

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