24 Septiembre 2017
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MÁS QUE PALABRAS


Todos los días y sobretodo en las mañanas invertimos tiempo, unos más otros menos, pensando en qué nos vamos a poner. Vemos atuendos para ir a trabajar, para la universidad, para ir a una cena, etc. Algunos dándole mucha importancia y otros lamentablemente, no la que merece.

La imagen transmite tan poderosamente como las palabras y, la forma en que vestimos, sin duda comunica, convirtiéndose así en una herramienta sumamente potente y diferenciadora. El dicho dice que como te ven te tratan ¿será cierto? Quizás no es lo más justo, pero de manera tanto consciente como inconsciente, todos evaluamos a los demás por como se ven.

Imaginemos que nos llevan a la oficina una botella de regalo. Al abrir el papel de regalo nos percatamos que el líquido es de color café y pensamos que es algún tipo de ron o quizás algún té exótico. En realidad no sabemos, ya que no tiene ninguna etiqueta. La pregunta es, ¿se la tomarían?

Pensemos por un momento si la botella nos da la confianza necesaria como para beberla o definitivamente la terminaríamos tirando a la basura.

 

La imagen personal es nuestro envase de presentación. Así como la botella, nosotros también tenemos etiqueta y esta es nuestra imagen.

La forma en que vestimos determinará, queramos o no, lo que proyectamos y no podemos andar con una etiqueta que no proyecte lo mejor de nosotros. Ojo que yo nunca he estado de acuerdo en que debemos seguir el mismo patrón y vestir todos como si hubiésemos salido de la última revista de moda, pero eso no quiere decir que como vistamos no tenga un impacto en lo que proyectamos de nuestra personalidad.

 Se dice que la ropa no es un lujo, sino una espectacular inversión.  Muchos de ustedes podrán estar pensando en que no tienen el presupuesto para invertir en algo tan superficial como la ropa, o algunos otros en que no tienen el tiempo para pensar cómo combinarse. No importa tanto la marca de la ropa que usas, lo que importa es cómo la llevas.

 

Primero que nada es importante llevarla limpia y bien planchada. Además de revisar, previo al utilizarla, si hay alguna mancha o algún aroma particular.  La técnica dice que idealmente no debemos utilizar más de tres colores para no parecer que somos “caja fuerte” ya que solo nosotros sabemos la combinación.  Se recomienda también, no utilizar distintos motivos tales como rombos con líneas o círculos en la misma ocasión y tratar de buscar el contraste en los colores para hacer nuestro atuendo un poco más llamativo.

 

Por último, vestir adecuado a la ocasión. Cuidado con los pantalones muy apretados, las faldas muy cortas o los escotes muy pronunciados, sobretodo para ir a trabajar. Recuerda que todo lo que hacemos y usamos tiene un significado y, por ende, manda un mensaje. Antes de salir de casa, mírate al espejo y pregúntate “¿este es el mensaje que quiero dar?”.

 

Muchos hombres y mujeres íconos en los negocios recomiendan vestirse como si ya fuéramos exitosos, como si ya poseyéramos el puesto,  profesión o cargo que soñamos algún día tener.

 

Recordemos las palabras de Robert Panté en esta célebre cita.

 

“Vístete de acuerdo a lo que quieres ser, a donde quieres llegar, al éxito que quieres lograr...

vístete para triunfar”

 

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