23 Julio 2017
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TIRO AL BLANCO

En una conferencia con más de 300 personas les pedí a todos los presentes que se pusieran de pie. Les dije que iba a hacerles una serie de preguntas y a medida que su respuesta fuera “no”, debían tomar asiento.

La primera pregunta fue “¿Cuántos de ustedes hicieron una lista de los objetivos que querían cumplir este 2012?”. Más de la mitad se quedó de pie para escuchar la segunda pregunta que fue: “¿Cuántos de ustedes guardaron la lista en un lugar visible, la leían constantemente y fueron tachando durante el año los objetivos a medida que los fueron cumpliendo?” En ese momento se fueron sentando uno por uno hasta quedar solo 3 personas, quienes recibieron un caluroso  aplauso de parte de los 297 restantes. Sin hacer mucha matemática podemos concluir que el 1% le da seguimiento a sus objetivos de fin de año y trabaja día a día con el fin de cumplirlos según el plan que se trazaron el año anterior.

¿Será esto importante? ¿Realmente será necesario que le dé seguimiento a mis objetivos para que mis metas se hagan realidad?

La respuesta a estas preguntas es un rotundo ¡sí! Es más, el primer secreto es que no saco nada con tenerlas claras en el disco duro de mi cerebro, por muy buena memoria que crea que tenga. Si quiero lograrlo debo escribirlo en un papel o en la computadora o en el teléfono. No hay opción.

Se dice que para poder alcanzar nuestro propósito debemos primero tener claro qué queremos conquistar. Si no tenemos una visión clara de nuestras metas ¿cómo podremos alcanzarlas?

Lo primero que harán es dividir una hoja verticalmente en dos. En el lado izquierdo pondrán de título “Metas 2013” y en el lado derecho pondrán “Objetivos 2013-2020”. De esta manera, podremos definir visualmente nuestras metas a corto, mediano y largo plazo.

Es importante no ser muy ambiciosos con lo que pongamos en el 2013, ya que es muy probable que nos desmotivemos por haber puesto metas demasiado grandes.

Por ejemplo, si mi sueño es comprar casa propia, en el 2013 no podré ahorrar lo suficiente para el enganche; pero sí puedo poner cuánto ahorraré durante el año para irlo abonando al enganche.

Deben estar redactadas de manera positiva, este aspecto es muy importante, debemos evitar poner la palabra NO en nuestros objetivos. Por ejemplo poner “Comer sano y nutritivo” en lugar de “No voy a comer comida chatarra”.

Las metas deben tener ciertas características: estar escritas en tiempo presente, ser desafiantes pero sin dejar de ser razonables, ser específicas y lo más importante que las veamos alcanzables durante los  próximos 12 meses que trabajaremos en ellas.

Además, debemos trazar nuestras metas en orden de prioridad y tener claro de antemano que probablemente no recibiremos resultados inmediatos. Es muy normal frustrarse en este proceso, ya sea por falta de tiempo, dinero o por imprevistos que nos desvían del camino.

Establecer metas claras nos ayuda de muchas maneras. No solo cumplen el objetivo de cumplir deseos para el próximo año, sino también fortalecen nuestro carácter ya que nos ayudan a tener una visión clara de lo que queremos hacer de nuestra vida. Además, nos mantienen en el curso que hemos planeado.

Así mismo, nos dan el empuje para levantarnos ya que nos motiva internamente a perseguir nuestros sueños, ayudándonos a seguir enfocados en nuestros objetivos y acercándonos cada día a cumplir nuestros sueños.

Sin duda, definir nuestras metas y objetivos nos ayudará a tener una visión clara de lo que queremos y, por ende, a trabajar duro para lograrlo.

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