24 Septiembre 2017
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En la historia de la semana pasada vimos cómo Víctor hace un acto de buena fe sin esperar recibir nada a cambio y es en ese momento cuando le ofrecen el trabajo que esperaba desde hace tanto tiempo.  

En ese instante Víctor, y quienes leímos la historia, nos dimos cuenta que en realidad muchas de las cosas que recibimos a diario, las que más valoramos, no son con la verdadera intención de recibirlas. Por el contrario, es cuando abrimos nuestro corazón por el bien de los demás. El dar desinteresadamente nos lleva a obtener un gracias que jamás olvidaremos.

Si el protagonista de la historia no hubiese compartido su comida, lo más probable es que no habría conocido al anciano, tampoco hubiese encontrado al perro y, por ende, no le habrían ofrecido el trabajo.

 

Para muchos de nosotros los días se nos pasan literalmente volando, ya que estamos inmersos en nuestras rutinas diarias, en ocasiones conmiserándonos de nuestra “triste realidad”, olvidándonos de mirar hacia nuestro lado y ver la realidad que viven los demás. No podemos estar ajenos al sufrimiento o a la carencia que viven otras personas.

Es muy común ver que todos nosotros en cada relación o en cada negocio buscamos obtener nuestro beneficio y, probablemente si no nos vemos beneficiados, ya no nos llamará la atención. De alguna manera, esto es parte del ser humanos. Sin embargo, esta época nos enseña que para poder ser realmente felices debemos hacer hacer feliz a alguien más.

Olvidémonos por un momento de los regalos que recibiremos para navidad y de los regalos que le daremos a nuestros seres queridos. Pensemos ¿qué pasa con quien no tiene seres queridos que le regalen? ¿Qué pasa con los niños que no tienen padres o que “Santa Claus” definitivamente no existió ni existe para ellos?

 

Soy fiel creyente que no importa cuánto des, lo importante es que lo des de corazón, no importando si son 10 quetzales o 100. Con esto no estoy diciendo que tenemos que despojarnos de nuestros bienes materiales o dejar nuestro trabajo para irnos de misioneros algún país.

En mi opinión, el verdadero sentido de la Navidad está en la palabra DAR, pero dar a quien realmente lo necesita. No se trata de quedar bien con un regalo caro o regalarle a quien se te pase por delante, se trata de repartir lo poco o mucho que tengas con los que tienen menos.

Es común escuchar quienes dicen que no tienen para dar, pero se puede dar de muchas maneras ya que DAR no solo está relacionado con las cosas materiales sino también con las inmateriales. De hecho, está ligada a algo que de alguna manera requiere un esfuerzo de parte de nosotros para darlo y, aunque sientas que te quedarás con un pedazo menos, luego te darás cuenta que en realidad tienes mucho más.

 

Da

Ama

Recibirás

 

Si en esta navidad no nos sentimos capaces de regalar un bien material, no importa, dentro de tu corazón tienes muchísimo que dar.

 

 

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