24 Septiembre 2017
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YO, YO, YO


Primero yo, segundo yo, tercero yo…Yo, yo, yo.

Sin duda, dentro de cualquier tipo de relación nos vemos siempre expuestos a un tira y encoge. Es decir que, queramos o no, damos y recibimos todo el tiempo.

Tomemos por ejemplo a Cristian quien vive exigiendo en su relación de pareja ser el más importante. Exige que respeten su tiempo, que lo atiendan y que lo consientan  como el rey que él siente que es. De cualquier situación que se presente pone su conveniencia antes del beneficio de los demás y si percibe que no le favorecerá se expone en desacuerdo.

Él es el típico caso de quien pide y pide, no valorando quién se lo da, ni bajo qué circunstancias lo recibe.

 

Esto se veía mucho en las relaciones de parejas de algunos padres o abuelos en las que veías a la señora desviviéndose por servirle a su marido el mejor plato de comida sin ni siquiera recibir un gracias a cambio o un beso, o una simple sonrisa mirándola a los ojos diciendo que aprecia el gesto.

 Estoy de acuerdo que uno debe luchar por lo que quiere  y, si viene al caso, solicitarlo, pero otra cosa muy distinta es creer que eres el único con derecho a recibir.

 

A la mayoría nos es difícil dejar de ser egoístas y pensar solo en nosotros. Es difícil aceptar que las relaciones deben ser recíprocas para ser exitosas. Independiente de tu género, debes saber que tarde o temprano se cansarán de intentar darte gusto, de tratar de quedar bien contigo o de intentar "hacerte feliz".

 Es más, algunos llegan al punto de ir exigiendo por fases. A medida que el otro va cediendo más va exigiendo hasta el punto en el que ya no tienen más que dar. ¿Cuál es el límite?¿Cuál es el límite para quien cree que se merece todo?¿Hasta dónde debe ceder quien te ama?

Constantemente en nuestras vidas nos preocupamos de demostrarle a los demás lo importante que somos y todo lo que nos merecemos sin detenernos a pensar que todos y cada uno de los seres humanos nos merecemos, sin duda, la misma calidad de atención y el mismo trato.

 

En mi opinión, un equilibrio sano en cualquier tipo de relación es pedir proporcional a lo que doy. Es decir, si en la relación de pareja exigimos que sean cariñosos para con nosotros, pero no somos capaces de serlo a cambio ¿cómo podemos exigirlo? Cuando uno ama le nacen los detalles sin querer o  esperar nada a cambio. Si queremos tener relaciones sanas, incluyendo las de pareja, amistad, familia y laborales, debemos comprender que para que sean exitosas y a largo plazo éstas deben ser en ambas vías: dar y recibir.

 

Dedico estas palabras a todos los que sienten que pecan al menos un poco de yo, yo, yo. Estoy consiente que todos lo hacemos, ¡también yo!

Detengámonos por un momento y evaluemos cómo el pensar solo en nosotros y en nuestra conveniencia nos afecta en la calidad de nuestras relaciones.

 

Si queremos pedir, comencemos con dar.

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